sábado, 31 de diciembre de 2011

En coma

-¿Cómo va el paciente, doctor?
-Estable.
-¿Cree usted que nos dará problemas?
-No más que los de costumbre.
-Pero esta vez parece que va en serio.
-No crea usted todo lo que lee. Estos arrebatos son episodios pasajeros… Nada fuera de lo vulgar. Ya sabe usted cómo es el populacho. Pero, tranquilo, tranquilo, está todo controlado.
-Bien, confío en usted; lo dejo en sus manos. Desde luego, nunca me he quejado de su hábil y fiel desempeño. No voy a empezar ahora.
-Piense usted, mi querido señor, que hemos pasado por cosas peores. ¿Recuerda lo del 17? ¡Bien pronto que supe de qué iba el asunto! ¡Megalomanía pura y dura, señor, megalomanía y nada más!
-Pero el tratamiento se nos hizo excesivamente largo; y caro, todo hay que decirlo. ¡Aquellos absurdos cohetes costaban un Potosí!
-Bueno, ya no se podrán quejar. El gobierno los ha jubilado.
-Cierto. No está el horno para bollos. Pero volviendo al tema que nos concierne… ¿no cree usted que esto de ahora es… digamos… más confuso?
-¿Cuándo no ha sido confuso? ¿En el 73? Bah, megalomanía en todas sus formas, en todas sus manifestaciones. Esto está controlado, son solo cuatro gatos, un virus de pamplina. Que no se preocupe, le digo yo. Ustedes a lo suyo, a lo suyo que es lo nuestro. El resto déjelo en mis manos. Si hay que cortar, se corta y punto. Amputar, recortar, infiltrar, de todo se ha hecho ya en este quirófano. Y el paciente sobrevive, ¿verdad?
-Sobrevivir… sí. Vivir, no sé qué decirle.
-Bueno, ustedes nunca nos han pedido tanto… ¡A ver si ahora se nos van a poner sentimentales!
-¡Si es que esto de Internet! ¡Y pensar que fue invento del ejército! ¿No podría hacer algo al respecto?
-Se está trabajando en ello, no le quepa duda. Ya le digo, ustedes a disfrutar, a vivir que son cuatro días…
-Hablando de eso, ¿cómo van esas investigaciones? A mí es que lo de morirme no lo consiento, ¿sabe?
-Shhhh, calle, no vaya a ser que le oiga y ya la liemos del todo…
-¡Ah! Pero, ¿puede escucharnos?
-No, pero a veces, solo a veces, parece que entiende algo. Supongo que algunas de esas células rebeldes. Es un organismo complicado, con muchos enfrentamientos intestinos… En fin, qué le voy a contar.
-Con tal de que no despierte.
-Le vuelvo a decir, querido amigo, que éste de aquí no se mueve.
-Y si se mueve, tralarí, tralará.
-Y si se mueve, tralarí, tralará, ¡no le quepa duda! Lobotomía o lo que haga falta. Hasta aquí podíamos llegar.
-¡Cuánto sabe usted!
-Pues anda que usted, no sabe nada.
-Calle, calle, que lo mismo nos oye.
-Sí, será mejor cerrar la cortina. Oiga, ¿quiere que le recorte algo más antes de irnos?
-No, hoy con esto creo que tendremos suficiente. Muchas gracias, de todas formas.
-Las que usted se merece, nada más. Además, estamos aquí para eso, para servirles.
-Y que sea así por siempre. Amén.


(Breve retablo redactado en abril de 2011, para más señas, en plena euforia del movimiento 15M. Los de abajo aún se están riendo.)

David Rockefeller

Evelyn Rothschild

3 comentarios:

  1. Y otra vuelta de tuerca que hemos recibido... y el paciente sigue aguantando.

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  2. Pues sí, parece que ya lo tienen controlado, y con unas cuantas lobotomías. Esto lo he comprobado al escuchar en el trabajo a compañeros soltar profundos análisis de macroeconomía en los que sostienen la necesidad de los recortes, el control del gasto público y la contención salarial. Lo compruebo justo en el momento en el que me viene a la cabeza su nómina de 800 €.

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  3. Pues sí, parece que ya lo tienen controlado, y con unas cuantas lobotomías. Esto lo he comprobado al escuchar en el trabajo a compañeros soltar profundos análisis de macroeconomía en los que sostienen la necesidad de los recortes, el control del gasto público y la contención salarial. Lo compruebo justo en el momento en el que me viene a la cabeza su nómina de 800 €.

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